lunes, 16 de marzo de 2026

La merluza y la IA

 La Merluza y la Inteligencia Artificial

La Merluza está totalmente disgustada con la Inteligencia Artificial.

Y no es que no le guste consultarla, o charlar con ella (porque es ella, tomá pa’vos) o incluso usarla para modificar imágenes y otras cosas.

Como dice la Merluza en sus conferencias la Inteligencia Artificial no le molestaría si se hubiera previsto un modo de darse cuenta cuando es «Ella» la que habla o algún ser pensante. 

Todo empezó cuando contrató una sesión psicológica on line con la Mojarra, un día de esos en los que estaba descansando debajo de una corveta de la armada en un viaje aventura por la plataforma submarina.  La corveta era muy práctica porque en la plataforma hay que cuidarse de los barcos asiáticos amantes de la pesca, y además es un modo práctico de aprovechar la red wifi satelital con una contraseña tan boba como «Corveta123»

Volviendo a la cuestión de la sesión psicológica con la Mojarra, psicoanalista afamada y única del Arroyo, resultó que la susodicha para poder atender a su demasiada extensa clientela contrató un servicio de Inteligencia Artificial

Recuerden que la fama de la Mojarra como psicóloga se había extendido hasta más allá del Atlántico, en gran parte gracias a la ballena azul con disforia de especie (ella quería ser pájaro) y por otra parte por ser consultora permanente de interpol, fama merecida por haber descubierto que un tiburón psicópata se la había agarrado con las costas de Miami por motivos raciales.

La cosa entonces desembocó en que la Mojarra, muy dada ella a los avances tecnológicos, subió a internet un montón de conceptos aprendidos en la Universidad de Quequén, incluyendo interpretaciones propias sobre las ideas de Lakan, Skinner, Frankl, Maslow (el de los perros), otra parva de psicólogos y sobre todo de Freud porque se sabe que la Universidad de Quequén es sobre todo una fogonera de la teoría psicoanalítica.

Después de subir opiniones propias sobre todo y una serie de casos de nombre reservado, firmó todo con su nombre oficial, que por supuesto NO ES la Mojarra del Arroyo, sino algo mucho más sofisticado, y con eso alimentó a la inteligencia artificial para atender a sus pacientes por interpósita inteligencia.

Y aquí es donde entra el disgusto de la Merluza cuando hizo la consulta desde sus vacaciones bajo la Corveta wifi «Corveta 123».

El motivo de la consulta era serio. La Merluza estaba tratando de combatir serios sentimientos xenófobos contra los asiáticos de los barcos que hacían estragos en la plataforma marítima.  Es que sentía que si se alejaba de la Corveta su integridad corría peligro, y eso que los asiáticos ni se acercaban a los alrededores. Estos sentimientos xenófobos y el miedo terrible a salir al mar se le confundían. «Marofobia» le dijo la inteligencia artificial, consultando conceptos de la Mojarra, y le aconsejó salir a nadar primero en la estela de la corveta e ir alejándose gradualmente.

Pero sucedió que la Inteligencia Artificial metió la pata. Le aconsejó conseguir algún elemento cortante para librarse de las redes de arrastre. «Si el entorno es negativo hay que intentar enfrentarse al problema, tomar la solución en sus manos, por ejemplo en este caso un elemento cortante para escapar de la red y no culpar al asiático que usa la red de arrastre sino contemplar la posibilidad de salir por sus propios medios porque ¿No es posible que de algún modo halla usted elegido entrar a la red?

Cuando la Merluza leyó semejante cosa primero se indignó con la Mojarra y cortó de una la comunicación por zoom en la que estaba. Cabe decir que no se le había escapado el hecho de que la Mojarra se veía muy linda y arreglada en el zoom y la esquina pedregosa del Arroyo (consultorio de la Merluza) se veía muy iluminada. Sin embargo, todavía no se había dado cuenta que era una comunicación con la mismísima Inteligencia Artificial disfrazada de Mojarra.

Finalmente decidió mandarle un correo electrónico diciéndole que  como psicóloga le parecía una asesina serial peor que el Tiburón de Miami. Le escribió que era estúpido aconsejarle a un pez que entre a la red armada con un objeto cortante ¿Acaso no se había dado cuenta que además de no tener mano ella no era ninguna estúpida?.

A la Mojarra no le quedó otra que explicarle, también por correo electrónico, que había armado una consulta con Inteligencia Artificial. Y la que hablaba no era ella, era su mejor imagen, y el consultorio era también (por supuesto) una imagen mejorada de su rincón en el Arroyo.

La Merluza no le contestó el correo. Cuando la Corveta llegó a puerto dio por terminada sus vacaciones y se metió por el río Quequén un día sin sudestada para poder llegar a Arroyo lo más pronto posible. Igual tardó un montón porque aunque el río estaba manso estaba también muy lleno de turistas.

Al final llegó al Arroyo prometiéndose a si misma que nunca más se tomaba una Corveta ni nada que la llevara a más de veinte kilómetros de su casa.

Cuando llegó al Arroyo se tomó un tiempo y después fue a ver a la Mojarra. Le dijo de todo menos bonita. Psicóloga trucha, le dijo. La Mojarra intentó defenderse con argumentos interesantes…la Inteligencia Artificial después de todo podía revisar más datos que ella misma. Pero no conformó a la Merluza.

Dos semanas después la Merluza inició un movimiento destinado a fomentar los encuentros cara a cara. «Face to face» en inglés. «Facia a Facia» en italiano, y en árabe وجهاً لوجه.  Pero como no tenía traductores oficiales le dió miedo errarle con la traducción al final se quedó con un logo para que entendieran hasta los humanos: 🙂 + 🙂

Así empezó el movimiento «Cara a Cara» (🙂+🙂) en el Arroyo tributario del Quequén. Y se extendió por todo el mundo.

Como la Merluza dice en sus conferencias — Nunca se termina de saber cómo terminará una historia. Esto de reemplazarnos terminó haciéndonos irremplazables. Al menos cuando necesitamos saber con quién estamos hablando


martes, 17 de febrero de 2026

 Merluza loca

No se sabe cómo pero la Merluza del arroyo recibió la visita de su prima, una merluza llegada del mismísimo antiguo continente.

Decían por ahí que había sido por instagran que la merluza europea había localizado a su prima de la pampa pero al final resultó que había sido por facebook porque el instagran era más complicado para las merluzas de cierta edad y en este caso la europea ya tenía muchos años y pocas escamas.

Y ¿para qué venir a un lugar tan recóndito y aburrido cuando uno vive en la vieja y próspera Europa?

Ella comentó que quería conocer América, cosa que es posible pero un poco extraña ya que un arroyo pampeano no es precisamente parecido al Hudson, que permite conocer Nueva York desde la orilla y ni siquiera el Río de La Plata que permite acercarse a la Buenos Aires de Borges o a la cola de novia de Montevideo. 

Cuando en el arroyo le hacían notar estas cosas la vieja merluza intentaba explicar que la espantaban la contaminación del agua e incluso la tremenda contaminación auditiva de las grandes urbes.

—Hay que oír el rugido de los motores de las embarcaciones y el tembladeral de las aguas. Insoportable. Una siente que las vibraciones le recorren todo el cuerpo. Insoportable. 

Y eso que la pobre para llegar a América había tenido que engancharse de la estela de un crucero hasta que al fin se cruzó con un velero de esos que cruzan el Atlántico en plan de aventura. 

La cosa es que nuestra Merluza (la local) no tuvo otro remedio que recibirla en el arroyo de agua dulce que, como saben, pasa por atrás de la casa donde vivía el tío José cuando era José a secas. 

Le preparó un cuarto confortable separado por una densa cortina de juncos y se preocupó por conseguir un menú variado, compuesto en su mayor parte por los vegetales que se desprenden de las plantas del río, pero se las arregló también para agregar granos de trigo que el viento deja caer sobre el agua después de arrancarlas de las espigas.  «La cosecha del viento» la llaman en el arroyo, pero no es la única porque cuando cuando los chacareros cosechan el girasol el viento lleva al agua una lluvia de pepitas de girasol que los bagres perforan con dientes diminutos para venderlos semi procesados. 

El problema es que la Merluza europea declaró que la comida autóctona no le gustaba porque era alguiriana estricta. Y ahí tuvo que rebuscársela nuestra merluza buscando algas carísimas que crecen en porciones diminutas en las piedras de la orilla, esas que están apenas sumergidas. 

—Algariana estricta —comentó con cierto deje de sorna la Mojarra, a cuyo consultorio psicológico debió volver nuestra Merluza para soportar a su parienta. 

—Deje de consentirla y va a comer de todo, no tengo dudas —aconsejó la Mojarra. —Come o se vuelve a Europa en la estala del primer barco que enganche, crucero, velero o lancha, como sea yo diría que no se vuelve así que ponga en la mesa lo que encuentre. 

Ya se sabe que eso de poner en la mesa es pura metáfora, porque en agua la comida se suspende en un círculo prolijo intercalando vegetal y grano o incluso algún alga de las caras, y de ahí nomás se va comiendo. 

Como eso de andar contando historias de merluzas innominadas da bastante trabajo es necesario aclara que la Merluza, la nuestra, se llama solo Merluza porque era única en el arroyo hasta la llegada de su parienta. Para evitar equívocos a partir de aquí es importante tener en claro que la Merluza es la nuestra y la otra pasa a ser llamada la Parienta. 

Hecha esta aclaración que facilita sorprendentemente contar la historia hay que contar que la Merluza llegó el momento que quería comprarle una estadía en primera clase a su parienta. Tan insoportable le resultaba la extranjera. Por otra parte se sentía un poco culpable por ser egoísta, pero es sabido que no hay generosidad que aguante a los tiranos. Y la Parienta era toda una tirana. 





jueves, 11 de febrero de 2021

Cartas hacia la tierra: Sam brilla en la oscuridad

Querida Caviar: 
Esta vez te escribo una carta llena de tristeza. 
¿Te acordás?  Sam brilla en la oscuridad. 
Su tatuaje es fluorescente y le chorrea desde la cabeza. 
Vos decías que parecía un  cake desagradablemente decorado con un glaseado fluorescente y desparejo. 
Sam usa peluca. 
Porque antes de tatuarlo lo sometieron a depilación laser de punta a punta para que no pudiera ocultar su tatuaje. 
Sam brilla en la oscuridad.  Es una mala persona Sam. 
El tatuaje lo marca para que todos sepan que es sexualmente violento.  Un abusador.  Un loquito.  Así pasa en la plataforma...tenemos que soportar a esta clase de delincuentes también. 
Estamos desolados. 
Atacó a una pequeña suora, una de esas pequeñas e inofensivas religiosas que andan predicando el amor de un Jesús replicado. 
Recuerdo muy bien que vos lo tenías a raya.  Que le ponías límites y cuando estabas acá no lo dejaste acercarse nunca. 
Y que cuando Rhum estaba en la plataforma le habías prometido hacerlo picadillo si se acercaba a menos  de dos metros de nuestro hijo. 
Sam brilla en la oscuridad.  Pero eso no evitó que la pobre suora sufriera su violencia. 
La acorraló porque podía ser acorralada.  No creía en el mal la pobre, no  entendía la violencia. 
La Suora madre ahora está presa dentro de esta prisión.  Una presa dentro de una plataforma prisión.  Presa tres veces. Una vez presa en la nave.  Otra vez presa por su tatuaje.  Y ahora presa en la prisión porque atacó a Sam con un tenedor de trinchar. 
Siempre decíamos que a estas pobres mujeres, presas porque el Papa quería edulcorar su religión, había que borrarles los tatuajes y dejarlas vivir en sociedad. 
Una pena que nuestra opinión no pese para nada.
En un ambiente distinto al de la plataforma estas monjas hubieran sabido más de la violencia común entre los hombres y mujeres.  Tal vez la Suora Superior  no se hubiera sentido tan responsable y quizá, solo quizá, no lo hubiera atacado con el tenedor. 
Ahora la Suora suma a sus tatuajes de cruces la imágen de un tridente que partirá desde la frente hasta el mentón.   Un tridente que le dibuja tres colmillos, para ella también fluorescentes, abajo de la boca.
Ella, que estaba orgullosa de sus crucesitas ahora también tiene tatuado el símbolo del demonio (eso dijo).
Y encima Sam sobrevivió.  Por el momento está en una celda al lado de la de la Suora.  Creo que no saben que hacer con él.   Durante años se ha fomentado la cuestión de prevención y reforma, ignorando lo que todos sabemos: hay personas que no cambian. 
La próxima semana van a formar el tribunal. 
Un juez por parte del Sistema, otro por parte de la víctima y otro por parte del victimario.  Veremos.  Tendrán que acordar. 
No se me ocurren buenas noticias en esta oportunidad.
Espero tu carta.  Siempre son buenas las noticias desde la tierra. 
Describime el paisaje al menos, el color del cielo, cualquier cosa.   El cielo en la plataforma no deja de llenarme de eso que se llama congoja por tanta belleza y tanta oscuridad. 
Te mando un abrazo de padre a madre, querida Caviar.  Que la tierra te sea grata. 






lunes, 11 de mayo de 2020

Te via´cantar las 40

Y con este asunto del coronavirus me vinieron las ganas de cantar las 40.
Claro que todo el mundo me dice que desafino y aunque estoy tratando de explicar que no es cantar, cantar, más bien es gritar un poco aunque uno no tenga las 40 en la mano, lo que sería tener un triunfo en el tute cabrero y que en este caso no es más que un triunfo del espíritu aunque tiene mucho de cabrero.
Así es.  Con este asunto del coronavirus me han entrado ganas de cantar las 40.
Empiezo con decir que eso de argentina y argentino me tiene inflada...¿Acaso para que pague impuestos la ley dice "Serán contribuyentes y contribuyentas"? 
No señores.  No se puede perder el tiempo así.  En un momento en que estamos aceptando que hay muchos más géneros que el masculino y el femenino vienen un montón de asoleados a decir "todos y todas" como si cuando dicen "Todos van a cobrar un sueldo mínimo" las todas no reclamáramos lo que nos corresponde.
O sea...con estas pavadas dejen de jorobarme...todos y todas.
Otro tema.  El Coronavirus.  Todavía estoy esperando que se disculpe el funcionario municipal que se reía cuando le pedí que no tomara mate en el trabajo.  Pero no se va a disculpar.  Porque los necios son así de peligroso.  Se dan el lujo de olvidarse hasta de los errores.
Y otro tema: La ayuda social.  Señores, bastante bien sale la cosa si consideramos que en realidad parece que se ayuda medio al boleo.  Capaz que no es el boleo ¿Pero Ud. la tiene clara?...bueno...cuénteme entonces...porque yo no encuentro a nadie que me explique como está organizada la cosa.
De pronto algunos están ayudados y otros no tanto.  Algunos se tienen que romper el llamado tujes trabajando y otros no se deciden a trabajar nunca de los nunca y jamás de los jamases. 
¿Cómo se hace para que quien está siendo ayudado en un momento dado diga "Mejor me ayudo solo"? 
No sabemos.  Al horno estamos.  El nudo del infinito señores, eso es. 

Y otro tema.  La educación.  La educación es mala señores.  Mala de toda maldad.  Más mala que la bruja mala.  Y se gastan carradas de plata en educación.  Y sigue siendo mala. Si a uno le enseñan matemáticas y sale de la escuela sin saber que son 2 metros cuadrados es porque la educación es mala.  Y si salís sin hablar inglés después de cinco años de secundaria, la educación es mala.  Y escribís "k" en lugar de "que", la verdad que la educación es mala.  Y si aceptas que los que gobiernen acaparen todos los privilegios y encima crees que son inteligentes en lugar de avivados, entonces la educación es mala.  Y además yo pasé el jardín de infantes, la primaria, la secundaria, la escuela profesional, la universidad, un postgrado y un poco más.  Y te digo...la educación es mala.  Qué claro que me acuerdo del jardín y de la primaria como espacios en los que aprendí.  Del resto algún retazo de conocimiento pero debió haber sido muchísimo más, muchísimo más. 
La educación es mala.  Y se gastan carradas de plata en educación.  Y no aguanto a una docente más hablando de "la comunidad educativa", como si el educar o maleducar fuera culpa de la comunidad y no de que en la puta vida les dió verguenza que los chicos no aprendan a leer a escribir.  Comunidad educativa un carajo.  Brutalidad educativa señores. 

Y otro tema.  La cuestión de las propinas.  ¿Se han dado cuenta que en este bendito-puto país dás una propina y se ofenden? ...Pero si es un país lleno de pelotudos evidentemente.  Las propinas debieran ser un estímulo para hacer bien el trabajo.  Y resultan que en este bendito-puto país se toman como un soborno o un insulto. "Porque yo no necesito que me den propina para trabajar bien", "Qué se cree este ¿que lo voy a atender mejor porque me da propina?", "Ahí está el que me dejó la propina importante...el idiota cree que voy a salir corriendo a atenderlo, pero no soy de esos, para mi todos son iguales e igualas..."  Me pregunto si tenemos un país de idiotas, eso me pregunto. 


jueves, 8 de agosto de 2019

Oda al piojo

Oda al piojo ( por Andrea Mirassou, la tía en 8/2017)

¡Oh piojo!
Yo te saludo
Yo te agradezco
Porque estás
Seguís estando
Nos ponés sin peligro
Frente a la mortalidad
que nos acecha.
Nos recordás que los piojicidas
evolucionan más rápido que los gobiernos
Y que hay esperanzas
Para un mundo que puede combatirte
Aunque no pueda
Contra otras corrupciones.
¡Oh piojo!
Me arrodillo ante el poder inmutable
De tu picadura voraz
Y me inclino ante el peine
Que te combate.
¡Oh piojo!
Tu presencia me llena de humildades
Y me recuerda
Que todo es vulnerable.

domingo, 23 de junio de 2019

Mburucuyá

Enredada en el falso aljibe de la quinta insistía el Mburucuyá en dar su flor cada año.  Y los chicos nos maravillabamos años tras año con esta flor llamada la pasionaria por evocar la corona de espinas y los tres clavos de la pasión de Cristo.  Las abejas y los chicos, cada verano, enredados en la alzada del falso aljibe, que el romanticismo trabajoso del abuelo Pedro había construido para nosotros.  Para los chicos, las abejas y el Mburucuyá.

lunes, 17 de junio de 2019

Mi papá


Yo lo pienso como me pienso a mi misma.  Atravezado de lado a lado por las injusticias de un país traicionero y traicionado.
Mi papá creía en los satélites y en las procesadoras.
Quería a mi mamá con un amor emocionado, de besos en el hombro.  Su número era el 11 porque era el número de mi mamá y nada más que por eso.
Mi papá quería a mi mamá y quería a la familia de mi mamá queriendo que fuera suya. Y hasta quería demasiado.  Quería como quieren los niños mi papá, aceptando hasta los golpes.
Creo que soñó tener un hijo varón y le nacieron cuatro nenas.
Argentina lo apuñaló tres veces hasta que la última estocada se le clavó en la cabeza y lo mató.
La misma estocada nos atravesó a las cuatro nenas y a mamá y nos clavó como moscas a la historia del país.
Sigo tratando de desclavar las alas y nunca es suficiente el esfuerzo y siento que no vale la pena la agonía.
Mi papá se merecía un auto azul. Azul juguete.  La vecina de enfrente tienen uno y yo sueño que llegué a tiempo a ser de verdad adulta y se lo regalo a papá.
Pero es solo un sueño y los sueños a veces duelen tanto que doy vuelta la cara y no sueño más.  Y no voto más.